“Nuestra tradición estimula la innovación”
Fundada en 1906 por un inmigrante italiano que encontró en Paraguay una tierra de oportunidades, Cavallaro se ha convertido en una de las empresas referentes del país en el rubro de limpieza e higiene.
Con una historia centenaria marcada por la innovación, el compromiso con la calidad y un modelo de gestión familiar, la compañía ha sabido crecer, exportar y posicionarse como industria nacional que trasciende fronteras.
En esta entrevista, Giovanni G. Cavallaro, responsable de Planeamiento y Control de Gestión de Cavallaro, comparte los valores que han guiado la empresa desde sus inicios, los hitos clave de su evolución, y cómo logran combinar tradición e innovación en un mercado altamente competitivo.
¿Cuál fue el origen de Cavallaro y qué valores fundamentales guiaron su creación?
Cavallaro fue creada por un inmigrante italiano, Don Mariano Cavallaro Prestti, en 1906, quien, como muchos otros extranjeros, encontró en Paraguay la oportunidad de llevar una mejor vida y crecer con emprendimientos personales a partir de las múltiples oportunidades que ofrecía el país, escogiendo el rubro de higiene y limpieza para impulsar su emprendimiento de manera artesanal.
Originalmente se inició con la fabricación de creolina y jabones de uso general. Con los años, se enfocó específicamente en la producción de productos de limpieza para el cuidado de la ropa y la higiene personal. Desde sus inicios, el pilar fundamental de la empresa fue hacer productos de calidad, entregando al público artículos eficientes, de muy buen rendimiento y con una incansable búsqueda por mejorar. Estos valores han sido transmitidos a través de las diferentes generaciones.
¿Cómo describiría la esencia de Cavallaro y el propósito que los ha impulsado desde sus inicios hasta convertirse en la empresa que es hoy?
Cavallaro, durante toda su existencia, se ha mantenido como una empresa 100% familiar. Quienes han tenido la responsabilidad de dirigirla siempre han entendido que la historia y trayectoria de la empresa los motiva a entregar la gestión con una compañía mejor que la recibida. Tal vez uno de los legados más importantes del fundador sea la convicción de que la empresa es un pilar fundamental de la familia, y que todos los esfuerzos de quienes trabajan en ella deben estar orientados a fortalecerla y hacerla sostenible en el tiempo, pensando en las futuras generaciones.
¿Cómo ha evolucionado Cavallaro a lo largo de los años y cuáles han sido los hitos más importantes en su historia?
Cavallaro dejó de ser una empresa personal y formó su primera sociedad recién en 1960, tras lo cual dedicó muchos años a consolidarse en el mercado nacional. En esos tiempos no era la única fábrica en el país y la principal competencia eran productos importados, principalmente de Argentina.
En 1980, se migró de los procesos artesanales a la industrialización de la producción de jabones, así como a la ampliación de la capacidad instalada para atender la creciente demanda del consumo interno y la mejor cobertura de distribución que se estaba desarrollando.
Para finales de 1999, se concretó la incorporación de maquinarias para la fabricación de jabones de tocador y, al mismo tiempo, se iniciaron las primeras incursiones en mercados del exterior, siendo los primeros clientes Argentina y Bolivia. Desde el año 2004, iniciamos la fabricación de suavizantes para ropa y los trabajos para el montaje de la planta de detergente en polvo para lavado de ropa.
Desde hace 10 años, venimos ocupando lugares de referencia como principal exportador de productos de limpieza del Paraguay, siendo al mismo tiempo referentes en calidad, imagen y tecnología.
¿De qué manera Cavallaro contribuye al desarrollo sostenible y al uso responsable de materias primas locales?
Trabajamos conjuntamente con nuestros proveedores para desarrollar productos amigables con el medioambiente. Estamos permanentemente monitoreando oportunidades de mejora para minimizar cualquier impacto negativo que se pueda percibir en nuestros procesos productivos, e instamos a nuestros colaboradores a trabajar de manera consciente con estos principios.
Nuestras materias primas locales son de origen orgánico (aceite de coco y sebo vacuno), las cuales son aprovechadas prácticamente en su totalidad en cada uno de nuestros procesos industriales. Sus eventuales desechos son sometidos a un proceso de tratamiento antes de su disposición final, a fin de asegurar sus plazos de biodegradabilidad.
¿Cómo trabaja la empresa para mantenerse a la vanguardia en un mercado cada vez más competitivo?
Somos muy sensibles a las necesidades y expectativas de nuestros consumidores. Tenemos la convicción de que podemos entregar mejores productos que los producidos en el exterior o el ámbito local. Contamos con la tecnología, el conocimiento y la infraestructura para entregar lo mejor. Invertimos constantemente en innovación y mejora de la eficiencia, y nos aseguramos de cumplir con lo que prometemos.
Adicionalmente, todos los productos de Cavallaro tienen un sello de calidad, y nuestro servicio de posventa se asegura de que el cliente esté satisfecho en todo momento, incluso con el acompañamiento técnico, si fuere necesario, para obtener el mejor rendimiento de cada uno de nuestros artículos.
¿Qué importancia tiene para Cavallaro la fidelización de sus clientes y cómo buscan fortalecer esa relación a lo largo del tiempo?
Para nosotros es clave. Estamos abocados a construir relaciones de largo plazo y, por lo general, no promovemos vínculos ocasionales. Cavallaro, por sí o por sus asociados (locales y del exterior), debe sostener la calidad del producto y servicio en todo momento. El consumidor debe recibir un producto de primera que cumpla con sus expectativas de desempeño y no genere dudas sobre su satisfacción.
Asimismo, bajo el mismo eslogan de calidad, vamos entregando nuevas propuestas al mercado que permiten ingresar en diferentes nichos, generando oportunidades para los socios y alternativas económicas para nuestros consumidores.
En cada rubro o tipo de producto que decidimos incorporar, estos principios están presentes, con miras a construir la confianza de nuestros clientes y, consecuentemente, su fidelidad.
¿Cuáles son los desafíos actuales que enfrenta la industria del cuidado personal y cómo los afronta Cavallaro?
El principal desafío es el desarrollo de fórmulas que cumplan con todas las expectativas del consumidor y la estandarización de esos procesos. Como mencionamos anteriormente, Cavallaro debe entregar el mejor producto, por lo que estamos abocados a invertir en infraestructura que nos permita abastecer no solo el mercado local, sino también otros países de la región.
Asumimos que entregar un producto que no altere su calidad ni su rendimiento, para mantenerse competitivo en precio, habla de la confiabilidad que proyectamos como empresa bajo el eslogan “La calidad no se negocia”, siendo esta la base sobre la cual se apoya el prestigio de la empresa.
¿Cómo equilibran la tradición y la innovación en su portafolio de productos?
Nuestras tradiciones no riñen con la innovación; muy por el contrario, la estimulan y actualmente lideran el proceso de crecimiento y expansión de la empresa. Podemos señalar positivamente que la innovación está gestionada por un integrante de la familia, lo cual asegura que los valores y tradiciones de Cavallaro estén presentes en cada uno de sus productos.
¿Algo que quiera añadir?
En Cavallaro queremos sentar las bases para posicionarnos como una industria nacional referente que trascienda fronteras, dispuestos a enfrentar los desafíos de la globalización y a poner en alto el nombre del Paraguay en los diferentes países a los que logremos llegar.

