En mercados que evolucionan la confianza domina sobre el precio
En un mercado inmobiliario paraguayo cada vez más dinámico y competitivo, Eduardo Quiroga, Gerente General de Inmobiliaria del Este, reflexiona sobre la importancia de la credibilidad a largo plazo, la integración de la tecnología y el rol estructural de la empresa en la creación de comunidades sostenibles y la descentralización urbana. A continuación, Quiroga analiza el impacto de una trayectoria que comenzó en 1969 y que ha facilitado el acceso a la propiedad a más de 150.000 familias.
¿Qué significa para ustedes haber acompañado el crecimiento del Paraguay durante tantas décadas? ¿Cómo se mantiene vigente la esencia con la que fue fundada la empresa?
Acompañar el crecimiento del Paraguay durante más de cinco décadas implica haber entendido algo fundamental: el acceso a la tierra no es solo una transacción, es una decisión de vida de largo plazo.
Nuestra esencia se mantiene porque el propósito no cambió: generar acceso real a la propiedad.
Lo que evolucionó es la forma de hacerlo, adaptándonos a los cambios del mercado, del consumidor y de la tecnología. En un negocio donde los ciclos son largos, la consistencia en el tiempo es probablemente el principal activo estratégico.
Después de más de 56 años de experiencia en el rubro, ¿cuáles considera que fueron los principales factores que hicieron posible ese crecimiento sostenido y la consolidación de la empresa como referente del sector inmobiliario?
Considero que hay tres factores que explican nuestro posicionamiento. Primero, la construcción sistemática de marca; alcanzamos el Top of Mind no por campañas puntuales, sino por una inversión sostenida durante décadas, evolucionando de medios tradicionales a entornos digitales.
Segundo, la credibilidad en el largo plazo; nuestro negocio tiene horizontes de 10 a 15 años y 56 años de trayectoria funcionan como una señal concreta de cumplimiento.
Finalmente, la capacidad de ejecución; más de 1.000 urbanizaciones desarrolladas y 13 barrios cerrados reflejan la capacidad de llevar proyectos a término. En síntesis, el crecimiento es la acumulación de confianza en el tiempo.
¿Cómo ha cambiado el mercado inmobiliario paraguayo desde los inicios de Inmobiliaria del Este hasta hoy, y qué tendencias identifican como claves para el futuro del sector?
El mercado se ha vuelto más dinámico y competitivo con la entrada de nuevos jugadores, lo que genera más oferta pero también introduce riesgo para el cliente. Estamos viendo casos donde proyectos no se concretan o empresas no logran sostenerse, por lo que la decisión del cliente empieza a desplazarse desde el precio hacia el respaldo.
Identificamos como tendencias claves la mayor profesionalización del sector, un cliente más informado, el crecimiento del segmento inversor y la relevancia de la reputación. En mercados inmaduros el precio domina; en mercados que evolucionan, domina la confianza.
¿Qué enfoque aplican al momento de planificar y ejecutar nuevos loteamientos o urbanizaciones?
Nuestro enfoque parte de una premisa simple: un proyecto inmobiliario no se valida en el lanzamiento, sino en su ejecución.
Aplicamos criterios de ubicación con lógica de crecimiento urbano, accesibilidad financiera alineada al mercado real y capacidad de cumplimiento.
Hoy este último punto es crítico; en un entorno con mayor oferta, la diferencia no está solo en el diseño del producto, sino en la capacidad de ejecutarlo y sostenerlo en el tiempo.
¿Cómo integran actualmente la digitalización en la gestión comercial, el servicio al cliente o la administración de propiedades?
La digitalización dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición básica de competitividad. La hemos integrado en toda la cadena: comercialización 100 % digital, experiencias de exploración virtual, automatización de atención al cliente y sistemas internos de análisis.
Más que un tema tecnológico, lo vemos como una herramienta para mejorar eficiencia, trazabilidad y la experiencia del cliente.
Más de 150.000 familias han accedido a su vivienda propia gracias a Inmobiliaria del Este. ¿Cómo evalúan el impacto social que ha tenido la empresa en el país y de qué manera buscan seguir contribuyendo al desarrollo de comunidades sostenibles?
El impacto va mucho más allá del acceso a la tierra; tiene que ver con transformación social.
Para la mayoría de nuestros clientes, el lote es su primer patrimonio formal y el punto de partida para su estabilidad financiera. A nivel urbano, el modelo de loteamiento ordena el crecimiento y descentraliza la población, evitando migraciones forzadas.
Además, hay un impacto en la gestión pública: municipios que antes percibían ingresos rurales pasan a contar con múltiples cuentas corrientes urbanas, ampliando su base tributaria para invertir en infraestructura. Entendemos nuestro rol como facilitadores del desarrollo urbano y social del Paraguay.
Con más de 300 loteamientos propios y miles de parcelas en desarrollo, ¿cuáles son las principales metas estratégicas que guían el futuro de la empresa en los próximos años?
Nuestros objetivos combinan crecimiento con solidez. Buscamos escalar nuevos modelos de acceso al inmueble, como inversiones programadas y productos orientados a inversión; expandirnos en ciudades con potencial de desarrollo; profundizar la eficiencia operativa mediante tecnología y fortalecer el posicionamiento de marca en términos de modernidad, sin perder el atributo de confianza. La estrategia no es solo crecer, sino crecer con solidez.
Para cerrar, ¿qué reflexión o mensaje quisiera compartir con quienes ven en el sector inmobiliario una oportunidad de crecimiento, desarrollo y progreso para el Paraguay?
El sector inmobiliario tiene un rol estructural y una responsabilidad elevada. Es un negocio de decisiones a largo plazo, por lo tanto, la trayectoria no es un atributo deseable, es una condición necesaria.
Creemos que el futuro del sector va a estar marcado por empresas que puedan combinar tres cosas: escala, profesionalización y cumplimiento sostenido.

