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6 de marzo de 2026
Realidad País

Paraguay da un paso hacia la producción tecnológica nacional

  • septiembre 23, 2025
  • 6 min read
Paraguay da un paso hacia la producción tecnológica nacional

Paraguay se encuentra ante una oportunidad histórica para dar un salto cualitativo en su estructura productiva. Con el proyecto de Ley que establece la Política Nacional para la Producción y Ensamblaje de Equipos Eléctricos, Electrónicos, Electromecánicos y Digitales, el país apunta a crear las condiciones necesarias para producir tecnología a escala industrial, con el objetivo de sustituir importaciones, diversificar su economía y abrir nuevos frentes de generación de empleo formal.

La iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo, se inscribe en una estrategia más amplia para fortalecer la industria nacional y estimular la llegada de inversiones en rubros no tradicionales.

De aprobarse, permitirá que en el corto y mediano plazo se fabriquen y ensamblen en el país equipos como computadoras, celulares, tablets, heladeras, microondas, acondicionadores de aire y hornos eléctricos, marcando un punto de inflexión en la historia industrial paraguaya.

El objetivo no es solo cubrir la demanda interna, sino proyectarse hacia mercados regionales, posicionando el sello “Hecho en Paraguay” en bienes tecnológicos de uso cotidiano.

Incentivos focalizados para acelerar la industrialización

Para que esta transformación sea viable, el proyecto contempla un paquete robusto de incentivos fiscales y aduaneros. Estas medidas no solo reducen los costos iniciales de instalación de plantas, sino que también buscan estimular la integración de proveedores locales a las cadenas de valor.

Entre los principales beneficios propuestos destacan:

  • Exoneración de aranceles aduaneros para importar bienes de capital, kits, partes y piezas destinados al ensamblaje, con la condición de que al menos el 20% del valor final provenga de insumos o mano de obra nacional.
  • Tasa preferencial de IVA del 1,5% en la compra local de materiales, medida que fortalece la participación de pequeñas y medianas empresas (Pymes) en la provisión de insumos.
  • Reducción de la base imponible del IVA al 45% para la comercialización de los bienes producidos, lo que mejora la competitividad frente a productos importados.

Este enfoque busca algo más que la instalación de fábricas: apunta a construir un ecosistema industrial completo, donde las Pymes tengan un papel activo como proveedoras de partes, componentes y servicios especializados. La meta es que el valor agregado se concentre dentro del país y que la producción no dependa exclusivamente de insumos importados.

Un modelo con precedentes exitosos

La propuesta no surge en el vacío. Paraguay cuenta con experiencia en políticas de industrialización basadas en ensamblaje. Desde 1998, el país ha desarrollado un ecosistema productivo en torno a bicicletas, motocicletas y camiones, sectores que hoy generan más de 5.000 empleos directos en distintas regiones.

El modelo ha demostrado que, con el marco legal adecuado y condiciones fiscales competitivas, es posible atraer empresas, instalar plantas y formar mano de obra especializada. A ello se suma el éxito de regímenes como la Ley N° 60/90 y el régimen de maquila, que en 2024 permitieron captar USD 344 millones en inversiones, consolidando al Paraguay como un destino confiable para la inversión industrial.
El nuevo régimen tecnológico pretende replicar y escalar este tipo de experiencias, pero en un sector de mayor complejidad técnica y con potencial para generar empleos mejor remunerados.

Impacto esperado: empleo, exportaciones y conocimiento

Uno de los principales beneficios de la medida será la generación de empleos formales y calificados. La instalación de plantas de ensamblaje de alta tecnología exige técnicos especializados, ingenieros, operarios capacitados en electrónica y mecatrónica, así como personal para control de calidad, logística y distribución.

A mediano plazo, este régimen podría multiplicar el empleo industrial en comparación con las cifras actuales. Además, la producción local de dispositivos electrónicos no solo cubriría la demanda interna, sino que también abriría la posibilidad de exportar a mercados regionales, aprovechando los acuerdos comerciales del Mercosur y los costos competitivos del país.
Otro impacto clave será el desarrollo de capital humano. A medida que las empresas instalen plantas y procesos de ensamblaje, será necesario formar y certificar competencias técnicas, lo que impulsará la capacitación en carreras vinculadas a la electrónica, la robótica y la automatización.

Desafíos para materializar el potencial
Aunque el proyecto presenta un horizonte atractivo, su éxito dependerá de varios factores:

  1. Velocidad en la reglamentación: la aprobación de la ley debe ir acompañada de una implementación ágil para no perder el interés de los inversionistas.
  2. Integración real de proveedores locales: si bien el régimen exige un 20% de contenido nacional, será clave desarrollar capacidades en Pymes para que puedan cumplir con estándares técnicos y plazos de entrega.
  3. Infraestructura logística y energética: la competitividad en la producción tecnológica también depende de contar con energía estable y transporte eficiente para abastecer mercados internos y externos.
  4. Adaptación a estándares internacionales: para exportar, será necesario certificar calidad y seguridad según normativas internacionales, especialmente en electrónica de consumo.

Un paso hacia la soberanía tecnológica

Más allá de sus beneficios económicos, la iniciativa tiene un componente estratégico: reducir la dependencia tecnológica del país. Actualmente, Paraguay importa prácticamente el 100% de los equipos electrónicos que consume. Producirlos localmente significa ganar autonomía, desarrollar conocimiento y abrir la puerta a la innovación propia.

La soberanía tecnológica no implica cerrar las fronteras ni dejar de importar, sino tener la capacidad de producir internamente bienes esenciales para el desarrollo económico y social. Este paso permitiría al país posicionarse no solo como consumidor, sino también como creador y proveedor de tecnología.
El éxito de este modelo dependerá en gran medida de la respuesta empresarial. El marco legal y los incentivos son condiciones necesarias, pero no suficientes: las empresas deberán evaluar su viabilidad técnica y financiera, así como el potencial de asociarse con proveedores locales y participar en cadenas de suministro regionales.

La política propuesta invita a los industriales paraguayos a explorar nuevos nichos, pasar de actividades tradicionales a procesos de mayor complejidad y aprovechar la infraestructura ya instalada en parques industriales, zonas francas y regímenes especiales. Proyección: el “Hecho en Paraguay” como marca de competitividad
Si el proyecto se implementa de forma eficiente, Paraguay podría consolidar en la próxima década una industria tecnológica con capacidad exportadora. Esto no solo generaría ingresos y empleos, sino que también fortalecería la imagen país, asociando el “Hecho en Paraguay” a calidad, innovación y competitividad.

En un mercado global cada vez más interconectado, contar con una base industrial propia en sectores estratégicos es un activo que trasciende coyunturas. No se trata únicamente de fabricar dispositivos, sino de desarrollar un tejido industrial capaz de adaptarse y crecer frente a cambios tecnológicos y de mercado